Reutilizando la sugerencia de María Saucedo, me gustaría dar mi opinión respecto a este tema.
Por si no la recordáis, os dejo el enlace de la noticia
aquí, para que no tengáis que volver a buscar la antigua entrada.
La lucha por el respeto hacia los animales lleva años causando polémica, pero esto último ocurrido en Francia parece haber provocado un mayor revuelo. El motivo
por el cual se ha llevado a cabo esta drástica manifestación por parte de los
activistas veganos de “269 Life France”, no es debida a que la falta de consumo de carne
haya interferido de forma que dañase el normal funcionamiento del cerebro (como
algunos han expresado sin rodeos), si no la verdadera compasión y amor que sienten estos
animalistas hacia el resto de criaturas que habitan en este planeta.
Algunos integrantes de esta asociación han decidido grabarse
a fuego en la piel (en ningún momento nadie fue obligado a hacerlo) todo lo que
los animales pasan en la granjas antes y después de ser ejecutados para su
posterior despiece, envasado y cocción. Estos, a pesar de vivir en una
granja, están encerrados en el interior de esta, sin saber qué es el aire fresco
o tan siquiera correr libremente sobre la hierba, puesto que nacen allí, sin
más remedio que sufrir lo mismo que debió hacer su familia, antes de ser
digerida por unos tantos. Tanto las vacas, como los cerdos o las ovejas están
obligadas a exprimir todo lo poco que les queda para producir leche, al igual
que las gallinas son explotadas para que puedan poner huevos. Y eso sin
mencionar su interminable camino hacia una muerte atroz e inmerecida. Pero
claro, los animales al no tener uso de razón, son incapaces de sentir el
dolor. Si nos ponemos en un punto de vista de cualquier humano que sea omnívoro
(claramente todos lo somos por naturaleza, pero algunos deciden no serlo), es
sabido que la carne que provenga de cualquier animal que está expuesto a un
estrés y obligado a dar más de lo que puede producir, tiene peor calidad, que
puede ser apreciada tanto en el sabor como en el aspecto.
Una de las cuestiones que origina este tema es si comer
carne te aporta beneficios o si por el contrario perjudica a la salud. He de
decir que la cuestión no está en tomar carne o no: se trata de si obtienes las
distintas proteínas y vitaminas necesarias para el correcto funcionamiento del
cuerpo. Las proteínas que contengan la carne o el pescado pueden ser
perfectamente sustituidas por otros alimentos, como los frutos secos, el tofu,
las legumbres, la bebida de soja… También hay un estudio realizado por la OMS
que afirma que los veganos y vegetarianos tienen más especies de bacterias estomacales,
a diferencia del resto, que los protegen de posibles infecciones. Cabe decir
que no son todo ventajas, porque durante el proceso se puede adelgazar
demasiado, o sentirse confundido por no saber cómo llevar correctamente la
“dieta”.
Las personas que quieren salvar a los animales no hacen este
bonito gesto hacen por pasar el rato, sino porque realmente les importa la
causa y piensan que es injusto que estos sufran. Pese a que sean irracionales, no
podemos jugar con ellos, no somos una especie de dios que decide quién puede
vivir y quién no. Diría que es inhumano no conceder el derecho a la vida a un
ser vivo, pero algún quisquilloso me corregiría diciendo que estamos hablando
de animales, no de personas. Aunque he de decir que algunas de estas criaturas
pueden llegar a ser incluso más humanas que nosotros mismos.
Evidentemente cada uno es libre de decidir cómo quiere vivir
su vida, y el juicio de cada uno de nosotros varía; eso no significa que estemos
equivocados o que vayamos por buen camino. Sólo los valores y la ética de cada persona son los que dictan
de qué forma debe actuar, en este caso de cómo respetar a los animales, al
igual que es de elección propia comerlos o tenerlos de mascota.